Que Baboseada

¿Han estado en una situación donde se han sentido de una forma que, si no avergonzados, se sienten como quien dice “ala que huevos” o “ala que clavo”? Bueno, lo que les voy a contar es una anecdota donde hace un tiempo asi me sentí. Fué algo chistoso y que talvéz, solo en las películas se da.

Un fin de semana iba yo al colegio – creo que estaba en 4to, o 5to Perito -, ya que algunas veces nos juntabamos a hacer laboratorios y todo eso. Yo, como de costumbre, siempre me iba hacia atrás de la camioneta y, si la puerta estaba abierta, me gustaba irme en las gradas o cerca de ellas; pero esta vez, como cosa rara, la camioneta iba algo llena y pues me fuí un poquito pasado de la mitad… casi llegando a la puerta de atras.

En una de las paradas, se subió una chava que estaba preciosa, muchá… “puta” dije yo, “pero que muñeca…”. La chava, antes de pagar, dió una breve mirada hacia adentro de la camio, como viendo para donde se iria, y cabal vio hacia donde yo estaba, y después de un breve momento, se sonrio. “Puta” dijo yo… “me vio y se sonrió…” Ella pagó y empezo a caminar hacia donde yo estaba, con una sonrisita bonita. Yo no podía creer lo que estaba pasando, y comencé a chequearme si la playera estaba bien o si no teniea la bragueta abierta o una mierda que me hiciera ver mal. Me sentí pechugón y con un pegue que ni yo me lo creía. Ella se seguia acercando, y continuaba sonriendo. Yo comencé a aclarar mi garganta, y cuando ya ella estaba lo suficientemente cerca para decirle “hola” (digan que no dije ni rosca), ella siguió de largo… “Puta!” dije yo… “¿y que onda?”

Que bueno que no la saludé; ¡cabal, A LA PAR MIA estaba el traido de la chava! Con razón ella miraba hacia donde yo estaba, con esa su sonrisita pisa’a… ya decia yo que no podia ser que tubiera un pegue tan deahuevo, especialmente un sabado cuando, honestamente, iba un tanto desgüachipado a un laboratorio de conta. Lo buena onda es que en la próxima cuadra me tenía que bajar, y cuando baje, me dije a mi mismo: “mi mismo, ¡que huevos, mano!”

Asi es jóvenes… una de mis tantas anécdotas. Ya les contaré más.

¡Exitos!